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La crisis tambien ha llegado a la fábrica de sueños. El complejo de entretenimiento registra unas pérdidas del 46%, las peores cifras de los últimos años. Los estudios cinematográficos y los parques temáticos de Francia y Orlando son los peor parados en el balance del segundo trimestre comercial que cerró a finales de marzo. Tras prescindir de gran parte de su plantilla, la empresa ha decidido incorporarse al portal Hulu, a través del que exibirá series de ABC en EEUU.

Disneyworld Orlando/Fuente: orlando-vacation-resources.com

Disneyworld Orlando/Fuente: orlando-vacation-resources.com

El  segundo trimestre comercial del año deja a la empresa de entretenimiento más grande de Estados Unidos con unas pérdidas de 46%,  según explicó  su presidente, Robert Iger, a principios de mayo.  A pesar de  los malos resultados, la corporativa obtuvo mejores resultados de los esperados por sus analistas en Wall Street. Las acciones del consorcio estadounidense subieron un 4% tras conocer los resultados de balance de mercado, aunque esto no tranquiliza del todo a sus responsables, que ven un nulo desempeño de los parques temáticos.

Como alternativa a la situación de crisis global que afecta en gran medida al sector del turismo, la empresa ya se vió obligada a recortar su plantilla a principios de año y a fusionar algunas de las operaciones de gestión de sus parques de Orlando y California.  Entre las nuevas medidas contra la preocupante situación está la adquisición de una parte de  las acciones de  Hulu [en inglés](próximamente disponible en España), principal competidora de Youtube y a la que ofrecerá éxitos como Anatomía de Grey o Lost. La página de videos, todavía no demasiado conocida en Europa, emitirá también películas producidas por Disney y deberá admitir entre sus ejecutivos a varios directivos de la empresa de entretenimiento.

Mientras tanto, en Francia el parque temático de Eurodisney sufre, desde finales del pasado año, la bajada de visitantes de otros países europeos. El tradicional destino turístico familiar acusó la pérdida de más de 70 millones de euros en el primer trimestre del año. La creciente asistencia de la clientela francesa -un 18% más que en el mismo periodo del año pasado- compensó en cierta medida el desplome del público español -un 40% menos- y el británico- un 11% menos-, los dos países que más visitan el parque.  El gasto medio de los visitantes también se redujo, siendo un 7% más bajo y notándose, sobre todo, en los restaurantes y las tiendas de recuerdos y regalos. Para paliar la situación, el recorte de plantilla también afectó al personal de los parques que se reorganizaron de una manera  “más productiva”, según explica el presidente general de los parques, Jay Rasulo.

Tienda de regalos disneyland Paris/Fuente: oh-holidays.com
Tienda de regalos disneyland Paris/Fuente: oh-holidays.com

Pero las medidas para combatir la crisis no sólo se centran en las instalaciones temáticas, Walt Disney Studios también intenta plantarle cara.  La bajada en los presupuestos hace que se presenten proyectos más austeros y que éstos sean seleccionados más cuidadosamente.  Aún así, la compañía todavía se atreve con propuestas arriesgadas como “Up”, una comedia en 3D, cuya premiere se celebrará en el Festival de Cannes que se inaugura el  próximo miércoles.

(Trailer de “Up”/En inglés/Duración 2:26)

Ella no es economista, ni inversora, ni empresaria, pero la crisis financiera la ha convertido en una de sus víctimas directas. A esta joven italiana de 23 años, hija de ama de casa y de un empresario, le fue concedida una beca Erasmus de cinco meses para terminar sus estudios de Derecho en París, en la Universidad Panthéon- Assas. Tras dos meses viviendo en la capital francesa, una llamada telefónica de un familiar le comunica lo que se venía temiendo desde hacía algún tiempo: la empresa textil, propiedad de su padre, ha tenido que cerrar al no poder hacer frente a la crisis económica. Michella Martinelli, recién licenciada, es una de las muchas y muchos jóvenes nacidos a mediados de los 80, académicamente muy preparada, pero condenada a compartir piso hasta que encuentre un trabajo medianamente bien remunerado. Lleva sus zapatillas preferidas, algo raídas y desgastadas, las mismas que la han acompañado en sus múltiples viajes por el mundo porque “no todo se aprende en la universidad”. Como para todos los de su generación, la salida al mercado laboral en plena crisis se presenta complicada: “encontrar un trabajo va a ser cosa de ciencia ficción”, afirma.
Nos encontramos en un bar parisino al que solemos acudir todas las semanas. Ella no repara mucho en que parte de su decoración ha cambiado y clava su mirada en la cerveza que tiene entre las manos. Entre frase y frase sube los hombros y resopla; no es pesimista, simplemente está desencantada del mundo en el que le ha tocado vivir, pero confía en la fuerza y el dinamismo de la juventud para sortear los inconvenientes de la crisis, retando a duelo a todos aquellos que afirman que su generación es pasiva y apática y se repite para si misma las célebres palabras de El Che Guevara: “¡ hasta la victoria siempre!”.

Laura Martinelli, momentos antes de la entrevista/ Cristina Cartes

Laura Martinelli, momentos antes de la entrevista/ Cristina Cartes

Pregunta: Se dice que los jóvenes de nuestra generación somos pasivos y conformistas. ¿Nos da todo igual o es una falsa afirmación?

Respuesta: No creo que nuestra generación sea pasiva, sino que más bien está desencantada. Es una generación que se da cuenta de los problemas, pero no cree que manifestarse sea el modo de resolverlos porque eso es una simplificación de los problemas. Te permiten gritar un poco, pero al final no se encuentran con soluciones, sino simplemente con menos voz. Por otra parte, tampoco cree en el poder del individuo, porque, actualmente, crear una empresa solo o conseguir desempeñar una profesión independiente, es casi imposible, por no decir más bien ciencia ficción. Es una generación ambiciosa también, pero su objetivo no es acumular muchas cosas en su vida, sino acumular mucha vida. Es una generación “Samsonite” , como ha escrito un periodista italiano, que reacciona al cambio global “globalizándose”, viajando para encontrar las oportunidades que no hay en sus tierras. A veces, la única solución es la fuga. Si no, se corre el riesgo de convertirse en una “generación amargada”.

P. ¿Cree que los jóvenes de tu edad han tenido más facilidades que la generación de tus padres?

R. La generación de nuestros padres es la del período del “boom económico” italiano, pero no creo que hayan tenido más facilidades materiales que nosotros. Entonces ellos no tenían la independencia de la que gozamos hoy nosotros, lo cual de un lado resulta positivo, pero de otro, negativo. Se ha creado un problema de definición de las relaciones con los padres: hay personas que aprovechan esa libertad; otras, se sienten perdidas.

P. ¿Vives con tus padres? ¿Cómo ves la posibilidad actual de los jóvenes de emanciparse?

R. Hace un año que no vivo con ellos. En Italia es muy difícil emanciparse porque la carrera es muy larga, las prácticas casi nunca son remuneradas, y los alquileres son caros, sobre todo en las grandes ciudades.

P. ¿Crees que las políticas gubernamentales son adecuadas o imponen más limitaciones económicas?

R. Las políticas gubernamentales son necesarias para el mantenimiento de la economía, y, si son buenas, son útiles por su desarrollo. El problema hasta ahora, sobre todo en Italia, es que las políticas adoptadas no han permitido una reconversión de la economia para afrontar la competencia de los países asiáticos, sino que solamente han protegido a las empresas más grandes, que no son necesariamente las mejores. El motivo es evidentemente político: el colapso de una empresa de 1. 000 obreros significa perder 1. 000 votos, el colapso de una empresa de 10 obreros significa 10 menos. En Italia, el 99,9% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores y emplean el 81,7% del total de los empleados. A largo plazo, el colapso de las pequeñas empresas causa el colapso de un país.

Laura Martinelli, a la salida/ Cristina Cartes

Laura Martinelli, a la salida/ Cristina Cartes

P. ¿Cómo ves la salida al mercado laboral de los jóvenes que, como tú, terminan ahora sus estudios universitarios?

R. Difícil. En Italia hay una ley que califica las prácticas profesionales como formación, no como trabajo. Los universitarios no tenemos los medios de reembolsar todo el dinero necesario en nuestra formación, aun más sabiendo que nunca nos será devuelto. A eso hay que añadirle la durísima competencia que hay entre los recién licenciados. Desde el inicio de la crisis, casi ninguna empresa quiere contratar a nadie.

P. Tu padre ha sido víctima directa de la crisis financiera. ¿Qué ha pasado con su empresa?

R. Mi padre tenía una empresa de producción de textil en Prato (Italia) con 30 trabajadores. Debido a la competencia de las empresas asiáticas y al déficit que registraba desde finales del verano pasado, ha tenido que cerrar. En Prato son muchas las fábricas y negocios que se encuentran en la misma situación y la economía de la ciudad, que había sido capaz de adquirir nuevos horizontes, se está resintiendo. Este invierno ha habido una manifestación que ha movilizado a miles de personas, pero el gobierno no ha hecho nada aún.

P. ¿Cómo es la situación actual de tu economía familiar?

R. Mi padre está buscando trabajo, pero no es fácil. Siempre había trabajado por cuenta propia, y nadie quiere contratar, en tiempos de crisis menos aún, a alguien que supera la cincuentena, a pesar de sus capacidades técnicas y de gestión.

P. ¿Has acudido a alguna manifestación convocada desde el inicio de la crisis?

R. Sì, fui a la de Prato.

P.¿De qué sirve manifestarse cuando la situación es igual en todo el mundo?

R. La verdad es que no creo que las manifestaciones sean la solución. Siempre he creído en el derecho y en el deber de la población de quejarse por todo lo que no funciona bien, pero con el paso del tiempo voy comprobando que todo eso es una utopía. Las soluciones a la crisis son complicadas y no pueden ser resumidas en un eslogan. Es necesario organizarse para hacer propuestas concretas de cara a afrontar el futuro y está en nosotros, los jóvenes, el empezar a hacerlo.
P. ¿Cuáles son tus planes inmediatos?

R. Estoy buscando trabajo en algunas organizaciones internacionales.

P. ¿Te ves obligada a abandonar tu país ante la falta de trabajo?

R. Creo que encontrar oportunidades de trabajo interesantes en Italia ahora es bastante difícil. De momento, intentaré seguir ampliado mi formación en otros países de Europa, con la esperanza de poder volver al mío para trabajar algún día, aunque es una posibilidad que cada día, a medida que se conocen nuevos datos sobre el alcance de la crisis, veo más lejana.

P. ¿Qué es lo que no funciona en el mundo?

R. Me parece que hay muchisima distancia entre la sociedad y las instituciones. La crisis económica no es una sorpresa. Con la mitad del mundo viviendo en situaciones de pobreza extrema, estaba claro que, en un momento dado, los países occidentales empezarían a perder su riqueza, mientras otros- como los gigantes asiáticos- van avanzando cada vez más deprisa en el mercado mundial. El problema está en la gestión de ese proceso y, en este momento, los políticos ignoran la manera de manejar este cambio.

P. Si tuvieras la oportunidad de cambiar las cosas, ¿qué es lo primero que harías?

R. Habría muchas cosas que hacer, ¡es dificil elegir una! Creo que lo primero sería admitir los problemas. Winston Churchill , cuando acababa de ser elegido y había decidido la entrada de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, prometía a su pueblo sangre y lágrimas. Y así fue, pero la ganaron.

Sindicatos y ciudadanos han unido hoy sus fuerzas y sus voces en las principales ciudades españolas en contra de los empresarios y el gobierno. El secretario general de CCOO (Comisiones Obreras), Ignacio Fernández Toxo, no descarta la posibilidad de una huelga nacional. Los principales objetivos que marcan el futuro inmediato de la población: inversión pública y garantías sociales.

Frente a la crisis: empleo, inversión pública y protección social, ha sido el lema compartido por todos los que hoy se han manifestado a lo largo y ancho de la geografía española, cansados de que los trabajadores sean los que siempre acarreen con las consecuencias de todas crisis económicas, de las que no parecen escapar ni los superhéroes.

Manifestación del 1 de mayo en Madrid/ Eleconomista.es

Manifestación del 1 de mayo en Madrid/ Eleconomista.es

De esta manera, todos los participantes en las diversas marchas querían dejar constancia de su preocupación acerca de los dos actuales temas que centran el debate social: el futuro de las pensiones y el posible abaratamiento de los despidos. Y todo esto, analizado desde la perspectiva de los más de cuatro millones de parados que hay en España en este momento, el peor dato de empleo desde hace cincuenta años, del que pronto se hicieron eco todos los medios de comunicación no solo españoles, sino también extranjeros. Si a eso añadimos los 8 millones de parados que hay en nuestro país, tenemos como resultado 13 millones de personas inactivas pendientes del diálogo social tan reivindicado por los sindicatos de trabajadores.

Fuera de nuestras fronteras, 160. 000 personas acudían a los actos del primero de mayo en París- el principal destinatario de las reivindicaciones, Nicolás Sarkozy, a quien exigen otra política frente a la crisis-, y en Berlín, Hamburgo y Estambul, el día internacional del trabajo comenzaba bien pronto con quema de contenedores y protestas de los radicales, que han convertido las calles en una auténtica batalla campal.

Marcha del 1 de mayo en París/Leparisien.fr

Marcha del 1 de mayo en París/Leparisien.fr

Poco se podrían imaginar los trabajadores de Chicago que en 1886 se manifestaran para conseguir la jornada laboral de 8 horas, que en la conmemoración de la 120 jornada del trabajo, media Europa lo haría para pedir trabajo y el cese de recorte de los derechos laborales. Las calles de las distintas ciudades europeas y americanas han sido el escenario en el que las proclamas de la población convierten el 1 de mayo de 2009 en uno de los más reivindicativos de la historia.

Lucha del proletariado en el siglo XIX/ militante.org

Lucha del proletariado en el siglo XIX/ militante.org

La generación nacida del babyboom, en los años 60, no tiene asegurada sus futuras pensiones porque, previsiblemente, las arcas del Estado no encontrarán dinero para costearlas dentro de una década o, al menos, esta es una de las últimas informaciones aportadas por los medios de comunicación. Como éste, son decenas los titulares económicos que copan diariamente la agenda informativa y que tienen en vilo a la población de todo el planeta.

Especulación inmobiliaria/Cotizalia

Especulación inmobiliaria/Cotizalia

¿Cómo nos ha llevado a esta crisis el sistema capitalista en el que nos hayamos inmersos? ¿Cuánto tardaremos en salir de ella? Muchos economistas sitúan el nacimiento de la actual crisis en el año 2007, cuando el sistema hipotecario estadounidense, que había experimentado un crecimiento sin igual, vio aumentada su morosidad.

A grandes rasgos, los bancos, al ver reducidos sus ingresos, aumentaron el número de operaciones que realizaban y solicitaron préstamos a bancos extranjeros y ésto, lejos de mejorar la situación, les acabó de endeudar. Y, como reza el viejo refrán, cuando Estados Unidos estornuda, el resto del mundo se constipa. Lo que en un principio eran amenazas para el sistema financiero mundial se convirtió en una cruel realidad. En un mundo global en el que los capitales se mueven a gran velocidad y el dinero es más invisible que nunca, cada país se vio afectado por las llamadas hipotecas “subprimes” y por los problemas que, aunque venían arrastrando desde hace tiempo, siempre se habían esforzado en tapar. En el caso de España, que no había invertido en esos activos dudosos, el sector de la construcción, que registraba unos altos índices de especulación, y la explosión de la burbuja inmobiliaria hicieron lo propio.

Desde hace unos meses estamos asistiendo al cierre de fábricas y a la quiebra de grandes empresas y bancos- de la que no se salvan ni los gigantes automovilísticos como General Motors– al rescate del sector automovilístico y al despido masivo de centenares de miles de trabajadores (10 % es la actual tasa de paro en España).

Crisis económica, descontento social

Y, como las malas noticias nunca llegan solas, los problemas sociales no se hacen esperar. Los trabajadores no dudan en reclamar sus derechos e inundan diariamente las calles de muchas ciudades. Su desesperación crece por momentos y se afanan en perseguir e, incluso, secuestrar a sus jefes [en francés] que, lejos de solidarizarse con sus subordinados, guardan bajo el colchón las millonarias primas que siguen recibiendo. Paradójicamente, los economistas esperan que la confianza en el mercado se retome poco a poco para que el consumo aumente pero, ¿cómo explicárselo a las familias cuyos miembros ya no reciben un salario? Ésta es una de las preguntas que se hace Manuel Álvarez, vecino de un céntrico barrio de Oviedo. Propietario de una inmobiliaria de venta de pisos de segunda residencia en la costa oriental de Asturias, ha tenido que echar el cierre: “empezamos por intentar reducir el gasto de electricidad y de personal pero, de la noche a la mañana, nos vimos con el agua al cuello”. Afortunadamente, su familia, compuesta por su mujer y sus dos hijos en edad escolar, dispone de algunos ahorros “con los que intentaremos hacer frente a esta época de vacas flacas”, explica Manuel Álvarez.

París, manifestación 19 de marzo/ Cristina Cartes

París, manifestación 19 de marzo/ Cristina Cartes

Las compañías telefónicas reman a contracorriente y sacan lotes de ofertas; los restaurantes se inclinan por “menús anticrisis” y los medios de comunicación intentan orientar a los desempleados para que no sean engañados. Hay quien dice que a esta situación no se ha llegado por sorpresa, sino que todo está respondiendo a un guión que ya estaba previsto. Sea como fuere, la casi totalidad de los países desarrollados, condenados a mantener una elevada tasa de población de la tercera edad, se ven incapaces de poder gestionar un sistema de pensiones a largo plazo. Mientras tanto, los jóvenes, que hasta ahora las únicas crisis que conocían eran las que aparecían en los libros de texto, luchan por hacerse un hueco en el mercado laboral que, antes de esta vorágine, solo podía proporcionarles un sueldo de mileurista.

Desempleados en la oficina de empleo/ Integralocal

Desempleados en la oficina de empleo/ Integralocal

En una situación generalizada de impotencia, algunos se aprietan el cinturón para poder sobrevivir tras la pérdida de sus empleos y otros se empeñan en buscar culpables, mientras las grandes empresas son salvadas, otra vez más, con el dinero de los contribuyentes sin dar explicaciones a cambio.

Las empresas de cobros a morosos se enfrentan a jornadas de trabajo interminables desde hace seis meses. Los datos de impago, publicados por el Instituto Nacional de Estadística hace dos días, demuestran que los españoles no pueden hacerse cargo de sus gastos durante la crisis. Andalucía es la comunidad autónoma más transitada por los cobradores.

Cobradores del frac/www.mundotoday.com

Cobradores del frac/www.mundotoday.com

 

Los datos publicados el pasado 14 de abril por el Instituto Nacional de Estadística (necesario descarga de los datos en excel) demuestran que muchos de los españoles no pueden hacer frente a sus deudas. En total, éstos dejaron de pagar, a lo largo del mes de febrero, 19. 000 millones de euros. Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades autónomas que albergan al mayor número de morosos; los habitantes de Ceuta y Melilla, los más cumplidores.

José Manuel Cuesta, trabajador de una empresa de cobro a morosos en la capital de España, trabaja casi 12 horas al día desde que la situación de crisis mundial empezara a notarse hace unos meses. Se desplaza en uno de los vehículos de la empresa y se encarga de localizar a todos aquellos que no pagan sus deudas: “cuando comencé a trabajar, no tenía mucho que hacer; desde hace un tiempo, ni siquiera me da tiempo a cumplir los planes de mi agenda, no damos abasto”, explicaba por teléfono a los redactores de esta revista digital. Nos dedica pocos minutos, pues no tiene tiempo que perder.

 

José Manuel Cuesta aclara que mucha gente no tiene medios para poder pagar sus gastos, que van desde “hipotecas, préstamos, compras a plazos o alquileres”. De todos ellos, las hipotecas son las menos pagadas. Tal y como recogía el diario “El País” el pasado 14 de abril, la banca ejecutó durante 2008 el doble de hipotecas que en 2007.

Este cobrador reconoce que su trabajo “no es tarea fácil” y desmiente alguna de las creencias populares asociadas a su profesión: “no vamos vestidos con frac, y tampoco nos dedicamos a perseguir a los morosos 24 horas del día, que ya se sienten bastante avergonzados”, declaraba José Manuel Cuesta. Todavía hay alguna empresa, como las de los cobradores de morosos, que escapan a la crisis pero, aunque resulte paradójico, no es síntoma de recuperación económica del país.

François-Henri Pinault, jefe del grupo de distribución y de lujo PPR, salía de una reunión del comité europeo de su empresa, cuando varios trabajadores se abalanzaron sobre el taxi en el que viajaba al grito de “devuélvenos nuestro trabajo”, impidiéndole salir. La policía local liberó al cabo de unas horas al empresario.

Calle en la que se produjo la retención/Cristina Cartes

Calle en la que se produjo la retención/Cristina Cartes

Los hechos se produjeron el pasado martes 31 de marzo alrededor de las 19: 00 horas, tras finalizar una reunión de trabajo de varios dirigentes de la empresa, en el distrito número XV de París. Pinault, presidente del grupo PPR [en inglés], empresa propietaria de Gucci, de la Fnac, de Printemps y de Conforama, llegó a la Calle de Javel, poco antes de las siete de la tarde.

Al inicio de la reunión, numerosos trabajadores habían increpado al empresario y, ante la pasividad de éste, optaron por ocupar las diferentes salas del edificio en el que se desarrollaría la reunión. No dudaron en esperar hasta el final de ésta para seguir al dirigente hasta el taxi que le esperaba en la puerta, que empezarían a zarandear minutos después.

François- Henri Pinault/ Reuters Francia

François- Henri Pinault/ Reuters Francia

Los primeros en hacerse eco de lo ocurrido fueron los diarios gratuitos en su versión vespertina. El equipo de redactores de esta revista digital llegó al lugar de los hechos una vez la policía había intervenido, pero pudimos hablar con uno de los trabajadores del grupo PPR, G. L, de 53 años, que mostraba así su indignación: “no entendemos por qué quieren despedirnos, si la empresa sigue teniendo unos beneficios constantes”. G. L, que lleva 20 años trabajando para las diversas filiales del grupo PPR, explicaba que los trabajadores no pueden conformarse con el hecho de manifestarse: “cuando yo empecé a trabajar, llegamos a retener al consejo de administración de la empresa durante todo un día; es el único modo de que nos escuchen”, añadió. ”. Además, recordó que la práctica de secuestrar a dirigentes de empresas “se convirtió en algo muy común después de 1968”.

Calle Javel, París/Cristina Cartes

Calle Javel, París/Cristina Cartes

Boris Lacharme, delegado del sindicato de trabajadores de la CGT declaró tras los hechos ante los medios de comunicación allí congregados que “no queríamos liberarlo antes de que hablara con nosotros, pero la policía nos obligó a hacerlo”.

A lo largo del mes de marzo, el grupo PPR había anunciado a sus trabajadores la supresión de puestos de trabajo en todas sus filiales debido al fuerte descenso de beneficios que el grupo venía experimentando desde hacía algunos meses, y que incluso le había llevado a cerrar la tienda FNAC situada en la plaza parisina de La Bastilla. En unas declaraciones concedidas al diario francés “Le Figaro” [en francés], Pinault había anunciado “medidas prudentes” a lo largo de la crisis.

Los dirigentes de las fábricas de Sony, situada en Pontonx-sur-l’Adour (Landes), o la de Caterpillar en Grenoble también han sido víctimas de retenciones y secuestros por parte de sus trabajadores a lo largo de los últimos quince días. El ministerio francés de economía ha publicado en su página web una serie de medidas contra la crisis [en francés]. El país cuna de los derechos del hombre y del ciudadano se enfrenta ahora a una oleada de problemas sociales, agravados por la crisis, y los franceses, víctimas de una gran desesperación ante la pérdida de sus empleos, parecen no contentarse con salir a la calle cada día. Quieren, según palabras de G. L, “ la cabeza de sus jefes servida en bandeja”.

Manifestante durante la huelga general del 29 de enero/Cristina Cartes

Manifestante en París durante la huelga general del 29 de enero/Cristina Cartes

La compañía International Business Machines (IBM ) despedirá hoy a unos 2. 000 trabajadores. La empresa, conocida como el Gigante Azul, que comercializa herramientas, programas y servicios relacionados con la informática, lleva algunos meses construyendo una sede en India, para lo que se ha visto obligada a reducir el número de trabajadores en Estados Unidos.

Sede de IMB en Chinago/Businessweek

Sede de IMB en Chinago/Businessweek

La noticia ha sido comunicada a los empleados afectados, siempre según fuentes cercanas a la compañía, pues los actuales portavoces se han negado a dar ningún tipo de declaraciones sobre este asunto, mediante una carta en la que se expresaba la intención de la empresa de que algunos de sus empleados “participaran en el plan de reducción de IBM”. Uno de los representantes sindicales ha indicado que no se conocerá la cifra exacta de despidos hasta que la empresa los haga públicos, pudiendo llegar a afectar a unos 4. 600 trabajadores, incluyendo a los de los departamentos de software y ventas.

Los trabajadores de la sede de India han sido entrenados por los que hasta ahora eran empleados de IBM en Estados Unidos para que puedan desarrollar su labor de la misma manera que aquellos lo hacían. El traspaso de muchas de las gestiones de la empresa a India no es exclusivo de IBM. Muchas empresas de informática han encontrado en el país asiático la manera de reducir costes para hacer frente a la actual recesión mundial, a la vez que mantener su volumen de negocio. IBM contrató en 2007 a 74. 000 trabajadores en India, donde ya consigue dos tercios de sus beneficios.
A inicios del mes de marzo Samuel Palmisano, presidente general del grupo IBM, declaró que habían realizado en 2008 un beneficio neto un 18 % superior al del año pasado, a pesar de las condiciones difíciles en las que se encuentra el mercado. La actividad de servicios, que reporta a la empresa el mayor volumen de beneficios, cuenta actualmente con 180. 000 trabajadores repartidos en diferentes países.

El sector de la informática y las tecnologías empieza ahora a hacer públicos sus datos de reducción de plantillas. Así, Mocrosoft anunció sus planes de despido de 5. 000 trabajadores, y Hewlett- Packard, competencia directa de los servicios ofrecidos por IBM, planea una reestructuración de su plantilla que podría llegar a afectar a 25. 000 personas. En 2008, la plantilla se había ya reducido en 7. 000 trabajadores.